Construcción, Industrial
23 noviembre, 2021
Cómo combinar soluciones constructivas de alta calidad con el know-how industrial para la optimización del proceso productivo

El presente y futuro del sector de la edificación ha encontrado en la industrialización un modelo capaz de aportar valor, rentabilidad, calidad, seguridad y sostenibilidad al proceso constructivo.

En los últimos años, los agentes intervinientes hemos cambiado la manera de entender el sector, con proyectos de obra nueva y rehabilitación cada vez más exigentes, en los que el cliente espera calidad en un producto terminado con los menores costes y plazo de tiempo posibles. Precisamente, esta reducción en los tiempos de ejecución, un 50% menor que en la construcción tradicional, proyecta la necesidad del empleo de materiales innovadores, eficientes y duraderos, que en su conjunto logren una reducción de la huella de carbono.

En este sentido, la industrialización se ha convertido en una revolución en sí misma, impulsada por sus beneficios: un mejor control de la calidad, una reducción de residuos, una mayor eficiencia energética de materiales y procesos y una mano de obra especializada que favorece la incorporación de la mujer.

ALIENACIÓN CON LOS ODS

Aunque el mercado de la edificación modular se sigue viendo como una fabricación a medida, la tendencia es la reducción de componentes y de la complejidad del diseño, con el aumento de la producción potencial.

El desafío está, por lo tanto, en seguir utilizando las técnicas de construcción tradicionales, pero desde un enfoque de producción en cadena, como la de la automoción, con costes reducidos y mayores niveles de eficiencia y calidad. De ahí la importancia de saber combinar productos de construcción de alta calidad con el know-how industrial para optimizar los procesos productivos.

En este sentido, la experiencia en otros sectores como el transporte, la marina o, más concretamente, en la fabricación de componentes para vehículos, permite implementar modos de producción con los que optimizar el proceso, utilizando para ello tecnologías claves especialmente desarrolladas en este entorno. Asimismo, este mismo conocimiento facilita la extensión al sector de la construcción de soluciones de probada solvencia con las que se logra mejorar el proyecto constructivo reduciendo, además, su impacto ambiental.

Si bien existe un amplio eco en los medios de comunicación relacionado con la construcción industrializada, el éxito de esta propuesta desde el prisma de la sostenibilidad es clave para garantizar el futuro de nuestra industria.

Para conseguir avanzar hacia una edificación industrializada sostenible y eficiente, el sector tiene que alinear su cadena productiva con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que buscan una reducción de las emisiones de CO2 a través de la optimización y la electrificación de los procesos internos. El objetivo es alcanzar un 100% en el uso de energías renovables.

“Más valor, menos impacto” es la estrategia en sostenibilidad que tiene que calar en el sector de la industrialización e influir positivamente en los ODS a través de un trabajo responsable y eficiente.

Y es que, el impacto local que tiene la construcción industrializada, unido a la consiguiente reducción en la manipulación de materiales y a la disminución de la cantidad de residuos producidos en obra, hacen que este método de construcción sea más sostenible.

La reducción en el consumo de energía, la innovación y la eficiencia operacional debe estar en el ADN del proceso, pero sin desligar la investigación, el desarrollo y la comercialización de soluciones más sostenibles, en combinación con altas prestaciones y, al mismo tiempo, invertir estratégicamente para la mejora de la eficiencia energética.

METODOLOGÍA DE TRABAJO

En SIKA hemos conseguido optimizar, mejorar y agilizar los proyectos de construcción industrializada en base a una metodología de trabajo que aporta soluciones globales desde el sótano hasta la cubierta, la automatización para la reducción de costes, unos tiempos de producción rápidos para reducir ciclos y aumentar el rendimiento, el desarrollo y la producción de soluciones y servicios de alta calidad para cumplir con las regulaciones de construcción locales e inter nacionales, así como el apoyo de expertos que combinan su conocimiento industrial con los productos de construcción. También impulsamos la seguridad de los edificios con sistemas de protección contra incendios y la mejora de su solidez estructural mediante el uso de los adhesivos más tecnológicos.

Estamos convencidos de que llegará un momento en el que, simplemente con nombrar construcción industrializada, nuestro pensamiento nos lleve a la edificación sostenible. Conocemos las claves para la reducción de la huella ecológica y las estamos implementando con éxito.

No hay que olvidar que la construcción es responsable de casi un 40% de las emisiones de CO2 y del agua consumida en el mundo, lo que hace necesario el uso de tecnología innovadora que facilite el empleo de soluciones constructivas secas.

Debemos apostar por una gestión responsable de los recursos y los costes, con el compromiso de reducir el consumo de energía, aumentar al máximo el uso de energía renovable, reducir el consumo de agua y la generación de residuos por tonelada vendida y, por último, aumentar el residuo destinado a su reutilización.

COMPARTIR CONOCIMIENTO

Para conseguirlo, el mercado de la construcción industrializada debe saber retroalimentarse con los conocimientos y las ideas positivas de proveedores clave. Los fabricantes no debemos intentar reinventar la rueda sino innovar.

Es igualmente enriquecedor y valioso participar en Clúster o Plataformas en donde poder compartir experiencias. El desafío es que la industria trabaje de forma conjunta y coordinada, creando colaboraciones y desarrollando relaciones con los proveedores más adecuados para cada proyecto modular.

En este camino por situar la sostenibilidad en el centro de la producción industrializada, es responsabilidad del tejido productivo aportar soluciones que reduzcan la huella ambiental del inmueble, mejorando la salud y el confort de sus ocupantes. Soluciones como las cubiertas verdes, que ahorran energía y aminoran el efecto isla de calor, y las cubiertas frías, que consiguen un ahorro anual de, al menos, un 10%.

Para ello, la investigación es clave. Es imprescindible realizar minuciosas pruebas e investigaciones que garanticen la alta calidad de las soluciones durante todo su ciclo de vida.

 

Carlos Fortes

Responsable de Sostenibilidad de Sika España