Construcción, Industrial
5 octubre, 2021
Cómo renovar el aire en casa sin perder confort ni energía

Renovar el aire de nuestro hogar para que el ambiente sea saludable y el entorno más agradable es una necesidad que cada vez más reclaman los clientes y el mercado. Sin embargo, airear una estancia de la forma tradicional, abriendo ventanas, puede suponernos una gran pérdida de energía y confort. En invierno podremos perder calor y en verano frío, además de obligar a los sistemas de climatización a un esfuerzo extra para encontrar la temperatura óptima, con gasto energético incluido, algo que siempre repercute en nuestro bolsillo y en el medioambiente.

Por eso existen fórmulas alternativas, que van desde la instalación de sistemas que prioricen el bajo consumo y el confort, hasta principios constructivos que buscan concebir viviendas más adaptadas a estas necesidades.

Sistemas de renovación del aire con recuperación de calor

Como señala el Observatorio de Salud y Medio Ambiente de Andalucía (OSMAN), pasamos el 90% de nuestro día a día en espacios cerrados. Precisamente por ello, para una buena calidad de vida, es necesario contar con una buena calidad del aire interior. No solo es necesario para nuestro bienestar, sino para prevenir problemas de salud, ya que la mala calidad del aire puede causar problemas que van desde alergias a cáncer de pulmón.

Sin embargo, como ya hemos señalado, renovar el aire con ventilación normal puede significar perder energía y confort. ¿Cómo se ventila entonces una vivienda de forma saludable y sin perder energía? Cuando queremos ir más allá de una ventilación natural, se aplican en las viviendas lo que se conoce como sistemas de ventilación mecánica. Es algo tan sencillo como un sistema de ventiladores y conductos que introduce y expulsa el aire de las estancias, para esa deseada renovación.

Un paso más allá están los sistemas de ventilación de doble flujo (VMC), que buscan la renovación del aire constante, trasladando aire viciado de espacios húmedos como baños o cocina, y recibe un tratamiento doble con ayuda de la unidad que llamamos recuperador de calor:

  • Por un lado, ayuda al filtrado del aire viciado, mejorando al máximo la calidad del aire interior.
  • Por otro, fuerza a que el aire frío o caliente saliente se “cruce” (pero sin tener contacto directo) en los conductos de la unidad y así se intercambie la temperatura. Por ejemplo, en invierno el aire frío que llega de la calle pasa junto al aire caliente que sale de las estancias, equiparando temperaturas y reduciendo la pérdida de climatización.

Otras fórmulas para renovar el aire interior sin perder energía

Más allá de estos sistemas aplicables en cualquier hogar, están aquellos que se deben plantear desde el proyecto, desde los planos propios de la vivienda. El principal y que está muy asociado al VMC es la aerotermia, que va un paso más lejos que los sistemas de renovación del aire, pues no solo lo renueva, sino que aprovecha la energía ambiental contenida en la temperatura del aire.

Este concepto es altamente eficiente y consume menos energía que los sistemas habituales basados en calefacción tradicional. Aunque exige una instalación específica, también puede recurrir a salidas habituales como radiadores o suelo radiante. Si contamos con la instalación adecuada para la aerotermia, esta puede generar la climatización necesaria además del agua caliente para uso personal.

Si abrimos todavía más el alcance de nuestra búsqueda, encontramos los estándares de casas pasivas o Passivhaus. Tanto estas viviendas, como todos los edificios que conocemos como Edificios de Consumo Energético Casi Nulo (ECCN), tienen como fin la reducción al máximo de las emisiones contaminantes y el respeto al medioambiente.

La sostenibilidad es el eje sobre el que se mueven la mayoría de las estrategias de construcción hoy en día, y con estos edificios se instalan sistemas de ventilación como los que hemos mencionado anteriormente, de recuperación del aire. Pero también va un paso más allá, pues estos estándares habitualmente buscan aprovechar estratégicamente las corrientes de aire, los ciclos de luz y, en general, todas las condiciones externas. Flujos de aire, recuperadores de calor, purificadores de aire… todo para conseguir a la vez ahorro energético y un aire interior más saludable.

Ventilación en hogares y COVID-19

Precisamente la pandemia ha impulsado la concienciación sobre la necesidad de los ambientes con aire purificado. Y tenemos que ser conscientes que en entornos cerrados no solo pueden afectarnos virus, como el SARS-Cov-2, sino todo tipo de partículas nocivas como pueden ser alérgenos o bacterias.

Por un lado, el confinamiento ha motivado que el mercado inmobiliario viva un momento en el que se demandan viviendas más saludables, más espacios abiertos y zonas verdes. Es decir, ahora sabemos lo que es estar encerrados en casa y grandes terrazas, patios o jardines pueden aliviar una situación como la vivida en 2020. Sin embargo, con ello seguimos hablando de zonas exteriores y no abordamos el problema que tratamos hoy, que tiene que ver con la calidad del aire interior.

Con la llegada de la pandemia, todo tipo de organismos y organizaciones se apresuraron en ofrecer sugerencias y consejos para la ciudadanía. Como la Comunidad de Madrid, que en unos consejos generales sobre ventilación y COVID-19, propuso ventilar estancias a diario, medidores de CO2 y filtros HEPA.

Hoy, la llamada nueva normalidad nos ha traído una realidad en la que todos los aspectos que hemos comentado convergen: para una buena calidad del aire, estar confortables y gozar de espacios saludables, debemos contar con los sistemas más adecuados, reciclar el aire con el menor gasto energético y vigilar que nuestro aire esté purificado.