Construcción
2 septiembre, 2021
Espacios saludables: una nueva forma de conceptualizar la vivienda

Hace tiempo que el sector inmobiliario y el sector de la construcción son mucho más que la construcción de espacios. La escucha y respuesta a las necesidades del cliente y las tendencias del mercado son cruciales para brindar los inmuebles que afrontan los retos y desafíos de presente y futuro.

Por eso, especialmente hoy, tras sufrir el terrible impacto de la pandemia de la COVID-19, el sector se plantea la creación de viviendas más saludables para un mercado que desea bienestar, sostenibilidad y algo más que el confort que había demandado hasta ahora.

La aplicación de la tecnología y las nuevas innovaciones también posibilita unos espacios más saludables. Espacios que impulsan la comodidad de sus ocupantes, con la mirada también puesta en el respeto al medio ambiente, lo que a su vez puede traducirse en menores consumos y reducción de gastos.

Más allá del confort, la vivienda saludable

Dice la Organización Mundial de la Salud (OMS) que un espacio saludable es un entorno que ofrece “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no la simple ausencia de la enfermedad”.

Si trasladamos este mismo concepto a los espacios dedicados al uso de vivienda, la misma OMS ofrece recomendaciones contra el hacinamiento, la calidad de la climatización (frío y aislamiento, así como exceso de calor en interiores), maximizar la seguridad de sus ocupantes y optar por la accesibilidad para todos sus ocupantes. Pero esto son solo recomendaciones para ganar unos mínimos estándares de bienestar.

Hoy queremos casas en las que vivir sea más agradable para nuestra salud y bienestar, sí, pero también porque cada día estamos más concienciados con el cambio climático: desde un proceso constructivo más respetuoso con el medio ambiente, hasta hogares en los que técnicas como la aerotermia permitan un gasto menor en climatización y una reducción de las emisiones contaminantes. Por todo ello, el sector se ha profesionalizado para ofrecer soluciones que hagan frente a los retos de hoy, como es la construcción industrializada.

Además, la pandemia nos ha enseñado a aprovechar al máximo la vivienda: queremos más espacios exteriores (jardines, terrazas, patios…) y queremos más zonas comunes para potenciar la vida dentro de la comunidad. Las viviendas postpandemia van más allá de lo confortable, como decimos, para buscar espacios sostenibles, más verdes y con más acceso al exterior.

Nuevas tecnologías, monitorización y bienestar

Las nuevas tecnologías aplicadas al hogar permiten mantener un control exhaustivo sobre todo aquello que nos otorga ese bienestar deseado, además de regular multitud de aspectos según nuestros deseos. La nueva domótica y los sistemas de tendencia del Internet de las Cosas (IoT) ofrecen soluciones conectadas para gestionar desde nuestros dispositivos móviles muchos aspectos de la casa:

  • Control en remoto, desde cualquier parte, en cualquier momento. Principalmente plataformas desde las que controlar todos los elementos conectados y hacer lecturas de sensores y otros dispositivos: iluminación, persianas, alarmas, distribución eléctrica, consumos, etc.
  • Climatización y gestión de termostatos para una optimización del gasto y un mayor confort. Con la capacidad de programar al detalle por estancias o por horarios concretos. En definitiva, una automatización del hogar en materia de climatización.
  • Otra de las áreas de mayor tendencia en este sector es el de los nuevos sistemas de ventilación, para gozar de una máxima calidad del aire, ahorrar en sistemas de climatización (temperaturas más constantes), y ganar en confort, tanto térmico como acústico.

Con todos estos nuevos sistemas tecnológicos podemos monitorizar desde el ruido a la calidad del aire, la temperatura o la luminosidad. Realmente, no solo se trata de optimizar la vivienda y reducir gastos, sino de adaptar las condiciones para que sean más saludables y agradables para sus ocupantes.

Certificaciones de sostenibilidad, indicador también de bienestar

En última instancia, el último paso para gozar de total confianza en cuanto a que un espacio es saludable es contar con las certificaciones adecuadas de sostenibilidad y confort. Es por ello que cada día se solicitan para más edificios, pues el mercado demanda unas condiciones de calidad que solo estas acreditaciones pueden corroborar.

Entre las diferentes certificaciones de sostenibilidad que hay en el sector (BREEAM, LEED, Verde…), una de las que mejor encaja con el tema que nos ocupa hoy es la certificación WELL. Esta certificación internacional está basada en el bienestar de los ocupantes de un edificio y se compone de un sistema de puntuación en 10 puntos clave: aire, agua, alimentación, iluminación, movimiento, confort térmico, sonido, materiales, mente y comunidad. WELL busca conseguir que los habitantes de sus viviendas vivan en un entorno más saludable, que sus edificios gocen de un impacto positivo en la salud de sus ocupantes y que se mejore su calidad del sueño.

Este tipo de nuevos edificios, que son tendencia, se llevan a cabo mediante técnicas como la construcción industrializada, para lo que Grupo Avintia cuenta con su sistema integral ÁVIT-A. Hablamos de un punto disruptivo en la industria, en el que Avintia pretende revolucionar el mercado, con la colaboración de compañías multinacionales, que le permitan brindar soluciones inspiradoras, innovadoras, eficientes y sostenibles. Es así, integrando soluciones novedosas el proceso de construcción industrializado, como se aporta el bienestar real a los habitantes de la vivienda.