Construcción, Industrial
17 noviembre, 2021
Ventajas para un fondo, promotor o ayuntamiento de un sistema industrializado

A estas alturas, de sobra es conocido sobre qué tres factores se sostiene el concepto Sostenibilidad: el Económico, el Social y el Medioambiental.

Como apunte, sólo añadir que también hay corrientes avaladas por la UNESCO que ya incluyen un cuarto factor, el “cultural”, poniendo el acento, de forma muy acertada, en que la cultura determina la forma de actuar de las personas en el mundo.

Hoy, los agentes que formamos parte del sector de la edificación, desde Inversores, Empresas promotoras, constructoras y, como no, Administraciones Públicas, tenemos el compromiso y deber hacia la sociedad de tomar decisiones poniendo en equilibrio estos conceptos. Cuando las empresas o los administradores públicos toman sus decisiones estratégicas preponderando en exceso uno de estos factores, cabe pensar que el económico, aunque no siempre, en el caso de las primeras y el social o medioambiental en el caso de las segundas, tarde o temprano se van a producir desequilibrios en sus consecuencias que, la mayoría de las veces, se traducirán en externalidades negativas que terminan afectando al conjunto de la sociedad. El futuro sostenible sólo es posible teniendo en cuenta los tres (cuatro) factores de la Sostenibilidad, no uno de ellos.

Hasta hace algún tiempo, las empresas tomaban sus decisiones basadas principalmente en el factor económico, es decir, preponderando uno de los factores por encima de los otros o, peor aún, teniendo en cuenta solamente uno, su cuenta de resultados. Sobra decir que una empresa tiene el objetivo legítimo de ganar dinero, de generar valor para sus accionistas y, de hecho, una empresa no será sostenible si no obtiene beneficios; ahora bien, la clave radica en la forma que tiene de ganar dinero, cómo lo hace y qué consecuencias tiene, no sólo para sus “stakeholders” sino para el conjunto de la sociedad.

Por su parte, las Administraciones Públicas deben asumir el papel de impulsores y dinamizadores de la Sostenibilidad en el conjunto de la sociedad, estableciendo políticas en las que, nunca olvidando sus tres (cuatro) factores, generen un marco de actuación favorable. En este contexto, la administración no tiene que actuar desde una situación de poder, sino como impulsora de la RSE, por ejemplo, cómo afecta una licitación cuando en los pliegos incluyen requisitos concretos en sostenibilidad o de qué forma podemos gestionar las licencias de construcción para reducir los tiempos improductivos de un proceso de edificación.

Dicho lo anterior y entrando en materia, la Construcción Industrializada aporta una serie de ventajas que nos permite a los agentes de la edificación, participar en el cumplimiento y respuesta a estos tres criterios básicos de sostenibilidad.

Económico

Como ya se ha mencionado, aparte de ser un objetivo lícito, es una obligación para los responsables de las empresas el tomar decisiones que impacten positivamente en su cuenta de resultados y para los administradores públicos en gestionar los fondos públicos de la forma más eficiente posible. La CI cuenta con ventajas que impactan de lleno en este factor, la reducción de plazos e incertidumbres y el incremento en la eficiencia en las operaciones, suponen una optimización de recursos y, en consecuencia, una optimización del coste. Tómese en cuenta desde que se inicia un proyecto hasta que se entrega el edificio a su destinatario, raramente se producen periodos inferiores a tres años, la incertidumbre asociada al plazo se traduce en riesgo y este a su vez en coste. Como reflexión, tómese como ejemplo en una operación Build to Rent, lo que puede suponer reducir un plazo en 12 meses y anticipar la obtención de ingresos durante este periodo. Una vez la CI demuestra esta reduc – ción de plazos, no habrá inversor sea público o privado que ponga en duda su interés por el modelo, ya que estaremos respetando el factor económico.

Medioambiental

Múltiples factores inciden directamente en este factor. La generación de residuos, las emisiones de CO 2 , el consumo de agua. La CI aporta una importante ventaja al producir las soluciones en serie, bajo un entorno controlado, sometido a indicadores constantes que permiten optimizar el uso de re – cursos energéticos y materiales. La gestión de los residuos en un entorno fijo e industrial es mucho más controlada que la generada insitu en la obra. Por su parte, la gestión del transporte de materiales a obra y posterior transporte de residuos a vertedero aumenta las emisiones de CO 2 . La CI responde directamente al componente Medioambiental.

Social

Del mismo modo que en lo medioambiental, hay múltiples factores a tener en cuenta de cómo la CI puede contribuir en el ámbito social, vayan a continuación solo tres ejemplos tales como: la “Democratización de la calidad en la edifica – ción”, llevándolo al símil de la industria del automóvil, un vehículo puede tener más o menos opciones que dirigen eproducto a un perfil de cliente determinado por su poder adquisitivo, pero nunca se pone en duda la fiabilidad o seguridad por muy básica que sean sus opciones. En la CI se seleccionarán distintos acabados en función de las necesidades y gustos del público, pero el confort y calidad interior del edifico estará garantizado por un mayor control de la ejecución, esto permite obtener viviendas de muy alta calidad y confort, por ejemplo, para aquellos colectivos con mayores dificultades de acceso a la vivienda, como es el caso de los jóvenes. Si hablamos de género, según el Observatorio de Igualdad y Empleo (2018) el porcentaje de mujeres en la Construcción se queda en un 8% mientras que en la Industria general representan cifras en el entorno del 25 %; si bien aquí queda mucho por hacer en todos los ámbitos, mucho más en el sector de la construcción, en la medida que este vaya incorporando procesos industriales, se facilitará la incorporación de la mujer.

Como reflexión final, haciendo el análisis específico de los criterios sostenibles, para un Fondo de Inversión, un Promotor o Ayuntamiento, que el desarrollo de sus actuaciones vinculadas a la construcción sea a través de un sistema de construcción industrializado, tiene la ventaja de dar respuesta a los retos en lo económico, social y medioambiental de forma directa, las características de la CI hacen que esta sea intrínseca a la Sostenibilidad.

Empresas inversoras, promotoras y constructoras interesadas en cumplir con la triple cuenta de resultados, verán la CI como un aliado para el logro de los objetivos, podrán mejorar rentabilidades económicas al tiempo que reducen sus externalidades negativas, como el impacto al medioambiente, en el ámbito social se democratiza la calidad de los hogares, la seguridad en el trabajo, el confort de los edificios… contribuyendo directamente a la mejora de la calidad de vida de sus usuarios.

Las ventajas que tiene la CI frente a sus posibles barreras, casi más de mentalidad y pensamiento que de razón, irán paulatinamente abriéndose paso en el sector hasta su normalización, en algunos casos con buenas combinaciones entre lo industrializado y tradicional, otras más radicales hacia lo industrializado. Para los más escépticos del modelo: será difícil en un futuro más próximo que lejano, ver un proceso de edificación que no incorpore de facto la CI.

 

Javier Bermejo Amarillo,

Director General de Profine Iberia – KÖMMERLING